Comienza el otoño, época de debilidad. Lo que tuvo un verdor brillante ahora se conforma y se viste con un seco amarillo, como si perder tonalidad fuera cuestión de que el sol evaporara el agua que todo lo irriga. El amarillo recuerda a algo anómalo. Es como que el estado normal es verde, ser verde y brillar, con escarcha o sin ella, pero brillar.

Es triste ver enfermos, pero más triste es ver enfermedad donde no la hay. Que no nos enfermen con sus necesidades. ¡Basta!. Que no nos hagan creer que queremos ser lo que no somos y ser lo que quieren que seamos, que seamos nosotros los que decidamos no ser cuando queramos y ser cuando queramos, porque es otoño y no soy.

A la prisa, a la angustiosa y ansiosa necesidad de saber hit et nunc, aquí y ahora, ¿Cómo quitar en un segundo esa desazón, angustia, ansia, tristeza que la pérdida de cualquier hoja de tu cuerpo supone? No tomes nada que no sea aire, que no sea tiempo. Observa la naturaleza que te rodea, ¿Acaso no ves que hay cuatro estaciones?.

Me daré el tiempo necesario para responderme, hasta que un día halle respuesta. Mi pregunta entonces será si hay respuesta contraria. Y seguiré observando.

Pero si ocurre, si algún día encuentro respuesta contraria a la que he hallado, algo habrá fallado. Puede que ese entonces los ojos con los que observo se hayan contaminado. Estupor, agresividad y desesperanza se anidaran en mi espíritu y puede que mis ojos no me dejen ser. Querré ser y no ser, pero la prisa, ese ritmo que te marcan mientras tú realmente quieres otra cosa, por ejemplo lo que viene después, te sumirá en ansiedad. Por si algún día se me olvida…volveré aquí. Y volveré a decidir, volveré a pensar en hojas caídas y en hojas nuevas que han crecido desde entonces. Y limpiaré mis ojos y mi espíritu, para volver a observar. Y observaré hasta que el tiempo me devuelva el verdor, brillante o no.

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El Ser Humano necesita crear, porque creando se arriesga a romper los límites, sus límites. De los artes que me apasionan el que me llama mucho la atención es el arte de crear recuerdos. Creamos y recreamos recuerdos, añadimos algo de la realidad presente cuando los evocamos y cuando lo contamos…ya ni te digo, puede cambiar la historia totalmente. Pero al fin y al cabo, sirven para lo que sirven. No hay nada mejor que recrearse en/a uno mismo. Eso sí, lo más bonito de los recuerdos es ver como nos mantienen vivos.

“Anda que mi madre no ha hecho ollas de estas”.

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Aquí dejo estas impresiones mías sobre el arte de crear y recrearse en los recuerdos, por si algún día se me olvida…

Y este poema que desde hace tanto tiempo me ha acompañado y mi propia versión:

Donde habite el olvido

Donde habite el olvido,
en los vastos jardines sin aurora;
donde yo sólo sea,
memoria de una piedra sepultada entre ortigas
sobre la cual el tiempo escapa a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
al cuerpo que designa en brazos su designio,
donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor, ángel terrible,
no esconda como acero
en mi pecho su ala,
sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allí donde termine este afán que exige un dueño a imagen suya,
sometiendo a otra vida su vida,
sin más horizonte que otros ojos frente a frente.

Donde penas y dichas no sean más que nombres,
cielo y tierra nativos en torno un recuerdo;
donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,
disuelto en niebla, ausencia,
ausencia leve como carne de niño.

Allá, allá lejos;
donde habite el olvido.

autógrafo

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Wake me up when September ends

Autum is coming… y cuando el sol deja de picarnos en la piel para recordarnos que estamos vivos, llega el otoño y su tristeza intrínseca. Tiempo de depresiones, de desesperanzas, denme un arma que me quito la vida.

Ahora, a mis 26, ya veo caduco otro sueño. Tener hijos joven. O ya incluso el tenerlos. Pues para tenerlo…una fórmula es infalible para mí…AMOR.

Este mundo se va a pique, cada vez más falto de amor, pero ya no sólo eso, si no que lo que más se condena en este mundo es expresar amor. Nos han cortado por un mismo patrón, nos han adoctrinado como borregos y sólo sabemos decir PA-TA-TA (y sonreímos!). A algunos les basta con un: aquel de allí es un raro/a, apaga la tele y a su cama, se tumba olvidando la comodidad occidental que supone y también olvidándose de sentir que es suertuda/o por poseerla materialista y espiritualmente. ¿O es que ahora existe una especie de espiritualidad materialista? o ¿podríamos hablar también de una materializada espiritualidad?.

Amor que es tan intangible como el aire, aunque haya partes del mundo dónde ya se comercializa, bueno, una parte del mundo dónde se comercializa, mejor dicho. Este sitio se denomina Ibiza. Unos venden aire, otros venden su alma. Cada uno lo mejor que tiene para ofrecer.

Yo acabo de decidir que voy a vender mi mierda, pues es lo mejor que produzco en cantidad y calidad y puesto que es lo mejor que puedo ofrecer…no sabría que precio ponerle. Si fuera mi alma, lo tendría bien claro, unos 490€. Pensaras que no es mucho para un alma, pero es el precio de mi alquiler con el que se pensaban que comprarían mi alma y mi amor por un mero intercambio de DINERO… ¡por favor!. ¿Para eso llevé ortodoncia a los 15?.

Cuando el magnífico sol, que en esa isla dónde todo tiene un precio, deja de rozarte la piel para despertarte bajo la larga y joven noche y mostrarte que formas parte de la realeza, ui, quería decir rareza, jaja, y encuentras la respuesta: por sonreir, te das cuenta que estás en tu sitio, dónde y cuando tienes que estar y entonces decides. Y sonreímos!

Gracias Ibiza. En mi corazón por y para siempre. Mis niñxs son los sueños que me cuentas al oido mientras duermo.

 

 

 

 

 

Miso para comer

Próximo blog sobre…ya se me olvidó que era lo que ansiaba escribir. Quizá era sobre mí, o sobre la comida, o sobre ibiza, o sin sobre y por ibiza, por la comida o por ibiza.

 

Quieres escribir

Quieres escribir y no hay papel. Quieres escribir y no encuentras el botón. Quieres escribir porque no quieres hacer otra cosa. No descartas porque eliges.

¿Puede un gusano convertirse en mariposa? ¿Si se convierte en mariposa, es gusano por dentro? ¿Tiene el gusano Ser de mariposa dentro?

Escribir no sirve para nada, todo lo que hago no sirve para nada pero como decía el maestro ¿Para qué sirven las cosas que sirven?.

Sí pasaras conmigo la tarde…ya tengo otra sonrisa en mi cara.

Enero: 6 meses

-Hoy hace seis meses ya

-Joder 😢😢😢

-Pufff

-Es el primer 21 que no me he acordao. 😭😭😭

-Va, no vamos a hablar más de esto.

-OK. Quiero verte. Siento hasta que te necesito jaja.

-Tampoco será para tanto. Jejejeje😋

-Jaja mucho mucho no, pero cada día un poquitico más sí.

-Ahora ya enserio. ¿Tú eres un ángel? A mí no me engañas.

-Puede que te esté engañando 😆. Pero no es así.

-No creo.

-No.

Dos almas bailan, dos miradas se unen ante el dolor del recuerdo, ante la ilusión del futuro, ante el vertiginoso presente para parar el tiempo y crear otros mundos posibles. El universo y la entropía, el tao, esas teorías ahora las entierro ¿O las entiendo?. Ahora, tú y yo, yo y tú. Y aquellos que queremos y nos quieren. No más. Libre te/os quiero.

Y a tí, un eterno te quiero. Dame fuerzas, yo intentaré dársela a los tuyos.

Noviembre Dulce

Practicando el Amor. Practicando, trascendiendo mi “aquí y ahora”, escribí hoy esto.

Los microvisionarios de la psicología y los macrovisionarios de la sociología dicen poder clasificar el amor de diversas maneras. Yo no sé, no sé. No es quitar valor al trabajo que algunos han hecho y hacen, pero esas clasificaciones no encajan conmigo, no las siento mías, no las acepto. Ellos que se calienten la cabeza pensando en cómo quieren amar, que amen con sus propios artificios. Porque a mí me gusta explorar, me gusta ver y me encanta decidir. Pero lo que más me gusta es construirlos. Nótese que hablo en plural.

Me pregunto que pensará un posmoderno sobre cómo debe ser el amor. Bendito google y su posicionamiento, buen artículo para reflexionar: “El Amor Romántico como utopía emocional de la posmodernidad” por Coral Herrera Gómez.

“Quién bien te quiere, te quiere libre”

Así he ido creciendo. Así he ido amando. Así he creido y creo. Gracias por haberme respetado dejarme querer así, por haberos atrevido a quererme, gracias por estar a mi lado, gracias por dejarme intentar quereros así, aunque sea egoísta y no os de lo que necesitéis.

Será porque estoy en la cama. O porque las sábanas de franela calientan más mi corazón que mi piel. O quizá no sea eso y sí que mi hígado está trabajando en exceso. Anoche nos acordamos mucho de ti. Sabes que siempre brindamos hasta la cirrosis, y así seguimos. Sabes que hoy y siempre, desde un rincón del mundo “Brindo contigo”. El caso es que, sea por lo que sea, hoy hablo de amor.

No creo que sea ambición quererlo todo, el imperialismo decidí no quererlo. Dicen que es necesidad creada. No es conformismo quedarme aquí. Así me gustaría. Sí, seguiremos. Yo me quedo con este amor, con el que he crecido y crezco. Construyendo castillos de arena en las nubes o barcos de nubes en el mar. Un poco de tierra, mar y aire. Un poco de todo. Es una vida de pobre, que es lo que soy y seré. Las clases medias para los macrovisionarios, yo no la quiero. La conducta humana para los microvisionarios, yo no la quiero, al menos hoy.

Yo quiero la vida, yo quiero el amor. Sea amor compasivo a la especie humana, sea amor pasional a los ideales o a la cama. Sea amor fraternal por los de mi pueblo o sea por lo que sea, incluso encaprichamiento mío, que hoy digo Sí al amor. No hace falta que le incluya mi adjetivo favorito. Porque para mí eso es el amor. Ese “tipo de Amor” que más cuesta educar y en el que más cuesta domesticar. ¿Como sería el mundo si se pudiera considerar a ese amor del que hablo en mayúscula?. Es complicado domesticar a no ser domesticados.

Este inicio de noviembre, ha sido de aniversarios.  La primera vez que oí de tí fué el día de tu muerte. Me dejé domesticar en leerte y quererte. Me domesticó un magister que fué domesticado con tu palabra. Así sea.

Quizá tú seas el no culpable de esto porque tú nos quisiste libres. Te quisiste tanto, que nos querías a todos libres.

Libre te quiero

Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
Alta te quiero,
como chopo que en el cielo
se despereza.
Pero no mía.
Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.
Agustín García Calvo.
Así sea.

Inauguración del show

Inauguración del curso escolar.

Olas de llantos en las aulas se contagian más rápido que el ébola. La solución es compleja. Mientras, las autoridades del aula intentan contener el jolgorio entre ritmos de percursión africana, sollozos que suenan a cánticos de guerra y lamentables escenas de ira que supone el no tener nada bajo control. Finalmente, los pequeños inocentes consiguen atraer la responsabilidad paternal pues han sido persistentes. Cuando menos lo esperas, termina la jornada. Pasa el día, problema resuelto.

Anochece. Amanece. Nos miramos. Nos deseamos. Nos tocamos. Nos dormimos. Me despiertas.

Todo vuelve a empezar, los pequeños con esperanzas de conseguir lo que anhelan y los “grandes” imponiendo su sabiduría. Quizás sea la seguridad que les dá el ser “grandes” pero olvidan que:

“Somos responsables de lo que domesticamos”.

Día tras día las olas de llantos comienzan a desaparecer en el horizonte como eco lejano de lo que un día allí ocurrió. Los pequeños inocentes han sido domesticados y pronto serán de los “grandes”.

¿El problema? Ahí quedó. Ausencias que no se pueden soportar, deberes que cuesta asumir.